La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, anunciada por el presidente Donald Trump tras un ataque militar en Venezuela, ha generado un terremoto político en la región. Este evento, que marca en la práctica el comienzo del fin del régimen chavista, no solo redefine el panorama venezolano, sino que proyecta ondas de choque directas sobre las elecciones del nuevo Congreso en Colombia, el próximo mes de marzo, y las presidenciales, que tienen su primera vuelta programada para mayo de 2026. Con una frontera compartida de más de 2.200 kilómetros y millones de migrantes venezolanos en suelo colombiano, la caída de Maduro intensifica debates clave en la campaña electoral.
En primer lugar, polariza el espectro político colombiano. El presidente Gustavo Petro, aliado ideológico del chavismo, rechazó enérgicamente la intervención de Washington, ordenando medidas de seguridad fronteriza y llamando a una resolución pacífica. Sus críticos, candidatos y precandidatos de oposición, ven la captura como una oportunidad para restaurar la libertad en Venezuela, capitalizando el evento para atacar al petrismo por su cercanía con Maduro. Esta visión busca fortalecer candidaturas de centroderecha que enfatizan en seguridad y ataque. La izquierda, para asegurar votos de sectores conservadores.
Económicamente, la inestabilidad post-captura amenaza con provocar un nuevo éxodo migratorio, exacerbando presiones sobre los servicios públicos colombianos y avivando discursos xenófobos en la campaña durante los próximos meses. Analistas destacan que esto reabre expedientes políticos internos, como el "efecto espejo" dirigido a figuras como Iván Cepeda, y otras de izquierda vinculadas a redes chavistas, que podría erosionar el apoyo al Pacto Histórico.
Por otro lado, el presidente del Senado, Lidio García, expresó respaldo a la democracia venezolana, pero advirtió contra el peligro de una escalada bélica que puede llegar a afectar a Colombia. Aún más allá, voceros de los movimientos de izquierda y afines al petrismo critican la intervención como una injerencia indebida en asuntos del Estado venezolano.
Los candidatos presidenciales chocan en debates, unos celebrando el "cierre de una etapa" y otros temiendo repercusiones en la soberanía regional.
La captura de Maduro acelera la polarización electoral en Colombia, beneficiando a la oposición al exponer vulnerabilidades del gobierno actual, mientras obliga a todos los aspirantes a posicionarse ante un vecino en crisis, lo que podría inclinar la balanza hacia candidatos con agendas de mano dura en migración y seguridad, alterando el mapa político de 2026.
Colombia, como el más importante país vecino, contiene el aliento ante una resolución incierta que definirá su propio futuro electoral.
FOTO: DONALD TRUMP
No hay comentarios